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Un Gato en la Oscuridad

´“El gato que está en la oscuridad sabe que en mi alma una lagrima hay” Roberto Carlos -Made, ¿Será que podemos vernos hoy?-Reconozco la voz lacónica de Chavela y ese tono de angustia tras la línea. -Si podemos -respondo- pero luego de las 2:00 p.m. tengo que ir a la policía a solicitar un record- –Porfa´, estoy desesperada, quiero salir de la casa, me siento hecha mierda, no quiero estar más encerrada- Tengo el número 18 para ser atendida en la Estación II de la Policía Nacional. Mientras espero leo "Larga Noche hacia mi madre" del escritor tico Carlos Cortés. Siempre llevo conmigo un libro, principalmente porque no quiero que me hable ningún extraño y porque me apasiona la lectura. Las paginas me atraparon desde el inicio, es la historia desgarradora del protagonista que desde su niñez tuvo que batallar con la enfermedad mental de su madre y la relación odio-amor que mantuvo hasta su muerte. -Puedo sentarme-alquien irrumpe de manera intencional...

Un Gato Mundialista

La carretera a Masaya curiosamente está despejada. El volcán luce enervado y en esa recta el pie me pide apretar más el acelerador. Conversamos sobre la terapia de rodilla que mi sobrina hace a diario, de los precios de la canasta básica, que  encontraron culpable de violación al taxista hijo de la vecina, de la próxima visita de mi hermano que viene de la USA. Llego a la rotonda y doblo hacia la derecha, luego hacia la izquierda. Se asoman los viveros henchidos de plantas, motivo principal de nuestro viaje. Mi madre experta en jardinería empieza a nombrarme cada una de las variedades. Continuamos el trayecto y llegamos a nuestro destino el cual hoy está más bullicioso y concurrido. Me parece extraño para ser martes por la mañana. ¿Qué santo celebran hoy?  Pregunto a mi madre conocedora de esos fervorosos asuntos. No sé. Responde categórica. Vamos acercándonos al parque central del pueblo y toca la banda municipal. Me sorprende ver unidades móviles de radio y televisión. ...

Una Gata Real

“No hay gatos corrientes." Colette Algunos estudios psicológicos declaran que muchos de los cuentos infantiles que nos acercan a nuestras primeras lecturas son nocivos para la formación de las relaciones de pareja en la adultez. Estas historias se introducen de alguna manera en el inconsciente y se contraponen cuando tenemos que compartir nuestros traumas y baches existenciales que arrastramos desde la infancia y hacen que sostengamos relaciones inestables. Los síndromes de la Cenicienta, Peter Pan, Romeo y Julieta, de Penélope, son entre otras las tipificaciones que siguen los pasos de Freud y Jung con sus conocidos complejos de Edipo y Electra, descripciones retomadas de la literatura infantil y universal por las historias que en el subtexto se escudriñan. Pero, ¿Por qué un cuento infantil o una novela pueden ser tan poderosos para alterar un proceso psíquico como es la formación de la conducta? Hay un sin número de razones pero una de las principales es que nos cre...

Las nueve vidas del Gato

La gran diferencia entre un gato y un mentiroso es que el gato tiene apenas nueve vidas.  Mark Twain Nueve caídas le había contado. Nueve veces que la desgracia o la fortuna había lanzado sus dados y siempre apuntaban los números rojos. Nueve asaltos en un ring  sin decisión unánime. Nueve comandantes y una revolución. Una novena de oscuros episodios que no tenían final feliz. Nueve pasos inseguros en una línea divergente. Nueve breves años duró la amistad entre los premios Nobel Vargas Llosa y  García Márquez. Nueve frenéticas posiciones amatorias. Nueve enunciados concluyen este primer párrafo. Los números por algo existen. Si bien ellos hablan conmigo yo no con ellos, pero al menos sé que las estadísticas nos demuestran cuántas veces una variable puede afectar un fenómeno que ocurre de forma condicional o aleatoria.  Estas estadísticas nos ilustran que durante un período de tiempo algo sube, baja o mantiene un buen equilibrio. El nueve, según l...

Mirada de Gato

Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada. Antoine de Saint-Exupéry Desde la adolescencia uso lentes porque mi punto de convergencia con la luz está delante de la retina, de manera que ésta penetra muy poco y esto hace que a cierta distancia vea borroso y por las noches las personas me parezcan los personajes oscuros de Goya. Soy miope como un gato. Contrario a lo que se pensaba, los gatos en el día tienen una visión muy limitada, apenas de 6 metros, en oposición al hombre que a 30 metros todavía tiene alcance visual. También nuestro eje ocular periférico es de 20, el de los gatos es de 30,  por esta razón los bordes de su enfoque son imprecisos. Sin embargo, tienen más fotoreceptores que los humanos, ampliándose su visualización durante la noche, de manera que su pupila se retrae y nos ofrecen una mirada brillante, enigmática. A pesar de mi  limitación óptica, la observación ha sido algo que con los años he aprendido a agudizar. El acto de redescu...

Aquí hay Gato encerrado.

Cuando el premio literario lo otorgan a cierto autor,  la participación de jugosos fondos internacionales para un proyecto que lleva veinte años estudiando indicadores de pobreza, cuando la cuenta de un par de cervezas engrandece los números, cuando sospechamos infidelidad, cuando anuncian los ganadores de un certamen de pintura, cuando las mentiras parecen mentiras y no la verdad que nos quieren vender, cuando la careta política empieza a desmoronarse, cuando se otorgan concesiones a un asiático para que importe un tren bala que pagaremos con tarjeta TUC. Cuando creemos que no todo goza de transparencia decimos: Aquí hay gato encerrado. Tenemos un olfato agudo para percibir cuando las cosas no están muy claras  y es una intuición basada en siglos de tretas y engaños, artificios que el ser humano utiliza para esconder la verdad. Estamos claros que cada cual tiene una verdad y eso es incuestionable, sin embargo, hay principios sobre los cuales descansa la honestidad que debe...

Fugata de Gatos

Gatos maullando, sobre mi tejado, piden acompañarlos . Nunca tuve una crisis existencial y sentimental tan profunda, como cuando mis gatos se marcharon. El año pasado, llegó a mi vida Lucas, un gato de pelaje negro con grandes ojos azules. Desde los ocho años de edad no había sido ama de un gato, bueno, un gato no había sido mi amo. Lucas, se mostró al inicio huraño, pero con nuestros arrumacos, caricias y atenciones rápidamente se adaptó a mi núcleo familiar que lo conforman mis dos hijos y yo. La luna de miel duró cuatro meses. Bastó una noche de farra para que Lucas probara las mieles del bacanal gatuno y no regresó. Lo buscamos por todo el vecindario, pensando que en una ingenua salida un vehículo lo había dejado como calcomanía. De su existencia quedó un registro fotográfico que nostalgicamente, a veces, miramos. Semanas después llegó Manet. Su traslado fue traumático. Rompió la caja de cartón donde viajaría, así que tuvimos que llevarlo en una pequeña hielera con uno...